
Psicología
Correr sin música: el extraño placer de escucharte a ti mismo
Hubo un tiempo —no tan lejano— en que los corredores no llevaban auriculares. No por disciplina espiritual ni por una filosofía minimalista, sino porque, sencillamente, no existían. Corrían con lo único que siempre ha estado disponible: el sonido del mundo y el rumor de sus propios pensamientos. Hoy, en cambio, muchos salimos a correr como si entráramos en una pequeña burbuja sonora: playlists diseñadas al milímetro, ritmos de 160 bpm y la ilusión de que cada zancada necesita una banda sonora épica.
